Siempre traté de ver mi vida como si fuera una tragedia, y maximizaba mis fracasos para enfatizar mi patetismo, pero hasta pretender ser un perdedor cansa.
Asi pues, se toman decisiones, se aprieta uno el cinturón y se enfrenta al mundo. Se hace la promesa de no volver a cometer los mismos errores, aunque en el fondo sabemos , que estamos destinados a tropezar con la misma piedra. Y ahí vamos, con la frente en alto, enarbolando la bandera de líder, aunque en el fondo sabemos que somos pequeños, que somos débiles, que estamos perdidos.
domingo, 6 de junio de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
