miércoles, 24 de julio de 2013

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        ...y la lluvia caía sobre mi cabeza, diluyendo las ideas suicidas, lavando el desánimo, llevándose lejos la tristeza.   

Y como proyectando mi desesperación el cielo gris gritaba. Lo hacía tal vez a sabiendas que yo callaría, que de mis labios no saldría reproche alguno, que aceptaría el destino que hubieras escrito para mi, que podría vivir con tu desprecio. 

Y caminé sin rumbo fijo; diez años avancé en círculos concéntricos, alejándome y rondando tu recuerdo, hasta que te olvidé.   

Y solo entonces, en ese preciso momento en el que dejaste de ser todo para mí, apareciste de entre los recuerdos muertos, con una sonrisa en los labios pretendiendo borrar el pasado.   

Y quise decirte que no, pero fui débil, me dejé arrastrar por tus disculpas, por tus tragedias, por tus frustraciones, y dije sí.  

Y tus labios sabían al primer beso, emanabas el fresco olor del edén incitándome a morder el fruto prohibido, ofreciéndome el paraíso que antes me habías negado, y pude al fin tocar el cielo.   

Y te vi caer plácidamente en un  profundo sueño, tu conciencia estaba limpia ahora, tu cuerpo desnudo iluminaba la oscura habitación.   

Y desee quedarme para siempre contigo, y convertirme en el hombre que tantas veces quise ser, pero esas promesas ya no existían en mí, así que en silencio me marché.  

Y la lluvia caía sobre mi cabeza, diluyendo las culpas, lavando el remordimiento, llevándose lejos tu recuerdo.   

Y como proyectando mi convicción el cielo azul brillaba. Lo hacía tal vez a sabiendas que yo callaría, que de mis labios no saldría promesa alguna, que aceptaría el destino que yo he escrito para mi, que podré vivir con tu rencor.

//José G. Cisneros Estrada. 
~Diciembre, 2010. 

miércoles, 10 de julio de 2013

Ensoñación Inadaptada (Parte 2 de 3)

No hay nada nuevo, el sabor del alcohol es el mismo, el mismo alivio, el mismo sentir, el mismo amanecer con el cielo en llamas, no hay tierra en la tierra, todo se acaba, todo se muere, nada nace diferente, las horas no existen, el sol no existe, Dios no existe, el amor no existe, no hay animales distintos ni lo somos nosotros, seguimos siendo un error de nuestra propia época, la idea de nosotros mismos es mas grande de lo que somos, somos animales que construyen, algunos que fantasean, somos animales que destruyen, somos monstruos.

Aquí estamos frente al agua, los lagos se están descongelando, la primavera se avecina, esperamos la lluvia, hacemos sacrificios para que no se vaya la lluvia, mi amante, que se ha mantenido escondida, maldita por ser amada, como algunas personas a las que amamos y por ello sufren, pobres, la lluvia y la amada, que no tendrán otro destino mas que agonizar por nuestro amor. La lluvia se acaba en llanto y la amo, la catedral de mi mujer solloza por la poca fe, porque mi amor no le es suficiente, duda y se aleja, espera mas sonrisas, habemos personas tristes completamente felices, parece complicado creer que la angustia es una forma de ser feliz, déjenme feliz, moriré en esa dicha.

Henos en el infierno, este es mi sueño adorado, la miel entre las piernas de mi amada es mi sonrisa taciturna, es el momento que tanto esperé mientras estoy despierto, si alguien me amará sabrá que soy el dicho sufrimiento, pero no se hagan ideas falsas, todos en algún momento somos sufrimiento para alguien, somos desesperación, somos vida en la frustración, esto somos, adentro y afuera, somos lo que no se puede tener, el tiempo que resbala por nuestros brazos escurriendo, no nos engañemos, somos el tormento del que no se puede escapar, somos vida en fuga, somos el engaño de Dios, andamos con los ángeles que se revelaron, andamos creando milagros mientras escurren lágrimas, somos esas lágrimas, somos todos los tormentos de un nuevo mundo, éste es nuestro pequeño momento.

Cualquiera que haya llegado hasta aquí ya sabe que lo que soy también lo son ustedes, la calle prohibida que quieren ignorar, ahora no hablamos de amores imposibles, el único amor imposible es el que intentamos para nosotros, egotistas, que nos gusta sufrir teniendo días, montañas, comida y un río que atraviesa Siberia completa. Quizá sufrimos porque no aceptamos que no debemos pertenecer a nadie, nadie es nuestro dueño, somos viento andante que anhela ser encadenado, somos un grito y deseamos ser contenidos, somos prófugos que dejan pistas para ser encontrados, pero nadie nos busca, de nadie somos, sólos andamos con un sentimiento enterrado en el pecho, anhelamos que alguien sienta lo que nosotros sentimos, pero ni siquiera sabemos que es lo que sentimos, somos ignorancia y también somos esperanza contínua.

Es una lástima que las criptas no estén al alcance de nuestras necesidades, es una lástima que tantas personas queridas hayan sido incineradas dejándonos sin lugar para abatir las lágrmas y los problemas, porque todos necesitamos el nombre de un muerto para contar nuestras penas y compartir los fracasos, y en el aire no se pueden construir catedrales, es una tristeza que las personas no se queden toda mi eternidad, también es una lástima que la gente se aleje y vaya a vivir lejos fuera del alcance de nuestra sangre, donde los gritos no los alcanzan ni los lamentos interrumpen sus sueños, donde sus almas se mantienen tranquilas, cuando ningún ser que haya estado a mi lado tiene derecho a descansar, porque somos todo lo que conocemos y muchos de aquellos que conocíamos ya no están. En el mundo hacen falta mas susurros que sean escuchados.

//Dixo ~Fernando Benavides + Fernanda Tapia.