viernes, 1 de noviembre de 2013

Decreto

Quiero viajar por el mundo, comprar una casa, tener unas largas vacaciones, tomar helado todo el día, vivir en el extranjero, alcanzar y mantener mi peso ideal, escribir una gran novela, estar en contacto con los viejos amigos, plantar un árbol , cocinar una cena deliciosa, sentirme completamente exitoso, bañarme en los glaciares, nadar con los delfines, tener una verdadera fiesta de cumpleaños, vivir hasta los cien años, estar casado hasta morir, enviar un mensaje emocionante en una botella y recibir una respuesta igualmente interesante, superar todos mis miedos y fobias, dejar de mirar las nubes todos los días, tener una vieja casa llena de basura, correr una maratón completa, leer un libro tan maravilloso que recuerde las citas toda mi vida, pintar cuadros deslumbrantes que reflejen lo que realmente siento, cubrir una pared con imágenes, frases y cosas que me gustan, tener todas las temporadas de mis series favoritas, llamar la atención sobre un tema importante y hacer que la gente me escuche, tirarme en paracaídas, practicar nudismo, pilotear un helicóptero, tener un trabajo legal que pueda disfrutar todos los días, tener una propuesta de casamiento romántica y única, dormir bajo las estrellas, caminar por Besseggen, actuar en un filme o en el Teatro Nacional, ganar una fortuna en la lotería, hacer bien las cosas diarias y ser amado.

 

Pierre Drieu La Rochelle

 

Oslo, 31. Agosto

Joachim Trier, Nor, 2011


martes, 24 de septiembre de 2013

Televicine

Leí que Eugenio Derbez se quejaba amargamente de la poca oportunidad que se les da a los actores de televisión en el cine mexicano actual, por lo que antes de ver su película “No se Aceptan Devoluciones” temí de pronto ver un desfile de actores de televisión aprovechando esta gran oportunidad que Derbez les daría en la pantalla grande. Pero para su primera incursión como director de cine, Derbez se rodea de actores del cine nacional como Arcelia Ramírez, Karla Souza y Jesús Ochoa, y de actores hollywoodenses poco conocidos como Jessica Lindsey y Daniel Raymont, ah y está Alessandra Rosaldo y Sammy Pérez, pero estos son más bien como querer poner a algunos de los miembros de su familia en todo lo que hace.

 

No sé si porque los programas de Derbez se han repetido hasta el hartazgo por televisión o porque sus creaciones tienen tanto de él mismo, que su personaje de “Valentín” me pareció una mezcla entre Barnaby Prieto, Ludovico P. Luche, El Lonje Moco, Nicéforo Dondé y hasta Burro, con todos los chistes y juegos de palabras típicos de cada personaje. Aparte de que, ni duda cabe de que “Valentín”, es probablemente su personaje más autobiográfico. Solamente faltaría saber si al igual que “Valentín”, Eugenio también cree de verdad todas las estadounidenses son güeritas de ojos azules y piernas largas, y todas las mexicanas son morenitas bajitas y gorditas,

 

La película inicia siendo bastante ligera, no muy diferente a lo que Derbez nos tiene acostumbrados en sus programas detelevisión y está dirigida al público que lo ha seguido en esemedio, público que no reconocería “The Kid” de Charles Chaplin, “Kramer Vs. Kramer” de Robert Benton o “La Vita è Bella” de Roberto Benigni y un montón de películas más, que vienen a la mente mientras avanza la cinta. La película tiene a su favor la relación entre padre e hija, que se nota bastante honesta, en gran medida por el carisma de la pequeña “Maggie” interpretada por la pequeña LoretoPeralta (que bien podría ser hija de Yolandi Vi$$er, la vocalista del grupo de rap sudafricano Die Antwoord). Tiene como desventaja que los chistes mejor logrados son los que aparecen en los trailers de la película, lo que le resta gracia al verlos de nuevo.

 

Conforme avanza la película, poco a poco se aleja de la comedia para adentrarse al melodrama telenovelero (música incidental dramática incluida). Pero ésta transformación no es gratuita, ya que poco a poco se nos van soltando pistas que indican que algo acabará mal.

 

Debo decir que por un momento pensé que Derbez convertiría a su personaje “Valentín” en el héroe al que jugó ser durante toda la película, pero su ego prefirió llevar la cinta a un nivel de sensiblería bastante inesperado.

 

Le doy algunos puntos extras por incluir cameos (reales y falsos) de “grandes” del cine nacional e internacional.

 

Leí que Eugenio Derbez esperaba con ésta, su opera prima como director, representar a México en la próxima entrega de los Premios Oscar. Buena esa Eugenio, ahora sí que me hiciste reír.



miércoles, 24 de julio de 2013

30

        ...y la lluvia caía sobre mi cabeza, diluyendo las ideas suicidas, lavando el desánimo, llevándose lejos la tristeza.   

Y como proyectando mi desesperación el cielo gris gritaba. Lo hacía tal vez a sabiendas que yo callaría, que de mis labios no saldría reproche alguno, que aceptaría el destino que hubieras escrito para mi, que podría vivir con tu desprecio. 

Y caminé sin rumbo fijo; diez años avancé en círculos concéntricos, alejándome y rondando tu recuerdo, hasta que te olvidé.   

Y solo entonces, en ese preciso momento en el que dejaste de ser todo para mí, apareciste de entre los recuerdos muertos, con una sonrisa en los labios pretendiendo borrar el pasado.   

Y quise decirte que no, pero fui débil, me dejé arrastrar por tus disculpas, por tus tragedias, por tus frustraciones, y dije sí.  

Y tus labios sabían al primer beso, emanabas el fresco olor del edén incitándome a morder el fruto prohibido, ofreciéndome el paraíso que antes me habías negado, y pude al fin tocar el cielo.   

Y te vi caer plácidamente en un  profundo sueño, tu conciencia estaba limpia ahora, tu cuerpo desnudo iluminaba la oscura habitación.   

Y desee quedarme para siempre contigo, y convertirme en el hombre que tantas veces quise ser, pero esas promesas ya no existían en mí, así que en silencio me marché.  

Y la lluvia caía sobre mi cabeza, diluyendo las culpas, lavando el remordimiento, llevándose lejos tu recuerdo.   

Y como proyectando mi convicción el cielo azul brillaba. Lo hacía tal vez a sabiendas que yo callaría, que de mis labios no saldría promesa alguna, que aceptaría el destino que yo he escrito para mi, que podré vivir con tu rencor.

//José G. Cisneros Estrada. 
~Diciembre, 2010. 

miércoles, 10 de julio de 2013

Ensoñación Inadaptada (Parte 2 de 3)

No hay nada nuevo, el sabor del alcohol es el mismo, el mismo alivio, el mismo sentir, el mismo amanecer con el cielo en llamas, no hay tierra en la tierra, todo se acaba, todo se muere, nada nace diferente, las horas no existen, el sol no existe, Dios no existe, el amor no existe, no hay animales distintos ni lo somos nosotros, seguimos siendo un error de nuestra propia época, la idea de nosotros mismos es mas grande de lo que somos, somos animales que construyen, algunos que fantasean, somos animales que destruyen, somos monstruos.

Aquí estamos frente al agua, los lagos se están descongelando, la primavera se avecina, esperamos la lluvia, hacemos sacrificios para que no se vaya la lluvia, mi amante, que se ha mantenido escondida, maldita por ser amada, como algunas personas a las que amamos y por ello sufren, pobres, la lluvia y la amada, que no tendrán otro destino mas que agonizar por nuestro amor. La lluvia se acaba en llanto y la amo, la catedral de mi mujer solloza por la poca fe, porque mi amor no le es suficiente, duda y se aleja, espera mas sonrisas, habemos personas tristes completamente felices, parece complicado creer que la angustia es una forma de ser feliz, déjenme feliz, moriré en esa dicha.

Henos en el infierno, este es mi sueño adorado, la miel entre las piernas de mi amada es mi sonrisa taciturna, es el momento que tanto esperé mientras estoy despierto, si alguien me amará sabrá que soy el dicho sufrimiento, pero no se hagan ideas falsas, todos en algún momento somos sufrimiento para alguien, somos desesperación, somos vida en la frustración, esto somos, adentro y afuera, somos lo que no se puede tener, el tiempo que resbala por nuestros brazos escurriendo, no nos engañemos, somos el tormento del que no se puede escapar, somos vida en fuga, somos el engaño de Dios, andamos con los ángeles que se revelaron, andamos creando milagros mientras escurren lágrimas, somos esas lágrimas, somos todos los tormentos de un nuevo mundo, éste es nuestro pequeño momento.

Cualquiera que haya llegado hasta aquí ya sabe que lo que soy también lo son ustedes, la calle prohibida que quieren ignorar, ahora no hablamos de amores imposibles, el único amor imposible es el que intentamos para nosotros, egotistas, que nos gusta sufrir teniendo días, montañas, comida y un río que atraviesa Siberia completa. Quizá sufrimos porque no aceptamos que no debemos pertenecer a nadie, nadie es nuestro dueño, somos viento andante que anhela ser encadenado, somos un grito y deseamos ser contenidos, somos prófugos que dejan pistas para ser encontrados, pero nadie nos busca, de nadie somos, sólos andamos con un sentimiento enterrado en el pecho, anhelamos que alguien sienta lo que nosotros sentimos, pero ni siquiera sabemos que es lo que sentimos, somos ignorancia y también somos esperanza contínua.

Es una lástima que las criptas no estén al alcance de nuestras necesidades, es una lástima que tantas personas queridas hayan sido incineradas dejándonos sin lugar para abatir las lágrmas y los problemas, porque todos necesitamos el nombre de un muerto para contar nuestras penas y compartir los fracasos, y en el aire no se pueden construir catedrales, es una tristeza que las personas no se queden toda mi eternidad, también es una lástima que la gente se aleje y vaya a vivir lejos fuera del alcance de nuestra sangre, donde los gritos no los alcanzan ni los lamentos interrumpen sus sueños, donde sus almas se mantienen tranquilas, cuando ningún ser que haya estado a mi lado tiene derecho a descansar, porque somos todo lo que conocemos y muchos de aquellos que conocíamos ya no están. En el mundo hacen falta mas susurros que sean escuchados.

//Dixo ~Fernando Benavides + Fernanda Tapia.

jueves, 20 de junio de 2013

Ensoñación Inadaptada (Parte 1 de 3)



He perdido la cuenta de cuantas veces he muerto, tampoco sé lo que hago aquí, ni lo que haré, me encuentro entre los lagos congelados de la memoria y la torpe primavera que nos invade arrebatándonos el sueño, no recuerdo cuanto había aplazado este encuentro, tampoco tengo razones del por qué lo hice, ni me viene a la memoria el número de días que he perdido, como si hubiera estado agazapado, ahí escondido en una caverna y apenas estuviera saliendo de entre las piernas de mi madre.

Tengo claro algo, he conservado todo lo que he visto en la oscuridad tan necesaria, he olvidado como se camina, como se yergue uno, he olvidado la forma de la luna, el ruido del mar, la forma de las sombras que antes me ataban al suelo o me ofrecían cuerda gruesa de escape, he olvidado el dolor, el nombre de Dios, las reglas del mundo, los callejones de la ciudad, he perdido las llaves del imperio soñado, he olvidado como se olvida y me he llenado de voces que vienen de la montaña.

Ya no sé quién está fuera, cuantos del ejército que éramos se han ido, cuantos sobrevivimos y me invade cierta angustia, una continua desesperación, un motivo que me parece perdido: escribir para los que antes éramos y ahora quizá solo sea yo, andando entre puentes acabados, entre las ruinas, entre las atalayas abandonadas. Ya no sé quién me escucha, ya no sé quién sigue allá afuera.

¡Levántate! Le digo al cuerpo muerto que me encuentro en el camino, no me responde y no me sorprende, es una res que ha caído muerta de sed, el agua no pasó por su garganta, quedó a la espera del amo muerto; en alguna parte debe estar. ¡Vamos Levántate! Le digo al animal muerto, pero sólo responde con olor a muerte, no se levanta, yo me quedo a su lado consolándolo de su muerte, acariciando su crin, es uno de los tantos que he visto.

Ya no sé si soy el ultimo cobarde en la tierra, lo mejor que a veces se puede hacer es correr sin voltear atrás, si me levanto, bailo con las sombras que se van al atardecer, si me quedo, muero, si no me dicen que hacer, el silencio llega, porque la noche llega sin hacer ruido y para entonces, el día muerto, como el animal a mis pies, como la vida a mis plantas, como las estrellas que se alejan cada año con más frecuencia.

Estamos solos amigos, que no les quepa duda al respecto, estamos solos y si no nos hablamos, solos nos quedaremos usando estas ubres para recargar la cabeza, esperando que nos llegue un sueño placentero entre los hedores de la muerte.

Llamo, pero nadie responde, estoy soñando, eso es claro, porque a mi lado está la espalda húmeda y morena de una mujer que me sostiene de la mano, pero no me saca del sueño, no puede saber que me hundo en la noche, sigo aquí andando como si las nubes se pusieran en mi contra.

El mundo anda resuelto a no entenderse, el mundo se encapricha con algunos para que no lo entendamos, para que no seamos felices ni encontremos un pantano decente para hacer el amor, aquí el tiempo no ha pasado, como si volviera la vista a mis hombros y escuchara justo atrás la tormenta de la playa que duró tres días sin parar, aún escucho el latir del corazón de un gigante que me olvidó en el último suspiro de su vida, aún veo las cicatrices de mi llanto.

No hablo francés, hablo en silencio y deseo escuchar el silencio, porque el silencio es el único idioma universal; el silencio y las lágrimas, eso es lo que todos entendemos, con lo que todos nos amamos sin preguntas, ya no deseo que me pregunten, no tengo respuestas en mis sueños recónditos.

He regresado más ácido, más incomprendido, mas desesperado con la oscuridad sembrada. Somos un engaño de nosotros mismos, una disculpa que no nos hemos ofrecido, un perdón condenado al silencio, ejecutado a medias, somos un punto medio constante, somos aquello que pudimos ser y no fuimos, todos los sueños, un puñado de ellos que está en compañía del jamás, de un cuento que nos avergüenza contar, somos aquellas promesas que olvidamos y no queremos recordar, somos lo poco que hemos logrado, un día sin luz, una noche eterna, orgullosa, somos el fin sin haber llegado a él, somos lo que logramos. Esta es mi confesión, soy mis intentos.

Tengo unos cuantos deseos sin decir, deseo tener un padre, uno que no se vaya, que me enseñe que morir está bien, deseo ser un hijo sin olvidos, uno que tenga algo de pan para ofrecer, que no pida cobijo cada que el huracán llega y me envuelve, deseo llorar más seguido, deseo no haber pedido tantos deseos, deseo pedir perdón por no haber sostenido el mundo y tirar de el a quienes no pude mantener, lamento que hayan creído en mí, lamento haber sido un engaño, deseo ser alguien que no sea todas las personas que soy, deseo mantenerme en lo dicho, pero no puedo.

Sólo escribo en la oscuridad, sólo aprendo cuando hay frío, espero que mis amigos no se lamenten por mi tiempo, ni me vea en el inframundo completo, decepcionado; lo siento pero, no puedo ser tan poco humano como quisiera, ni puedo engañar sin morir al dedillo del intento.

Deseo sembrar palabras y que las cosechen ustedes, amados, si aún están allí.

//Dixo ~Fernanda Tapia + Fernando Benavides.

lunes, 3 de junio de 2013

Escribir, Por Ejemplo.

Me gusta escribir.

En el momento en el que despierto, mi primer pensamiento es tomar un cuaderno y escribir lo que acabo de soñar, o hacer un listado de las cosas que me gustaría no olvidar hacer durante el día, pero miro el reloj y se que debo prepararme para ir a trabajar.

Mientras me baño, mientras me afeito, mientras me visto con mi uniforme de oficinista, sigo pensando en cosas que me gustaría escribir en cuanto tenga un poco de tiempo libre.

Soy un escritor.

Lo sé porque escribir es algo que ocupa mi pensamiento durante cada hora, cada minuto, cada segundo de mi vida. Si alguien me preguntara en que trabajo, yo respondería que trabajo en una oficina como capturista de datos. Pero si alguien me preguntara a qué me dedico, yo tendría que decir: Soy Escritor.

Porque para mí, escribir es mucho mas que garabatear mis pensamientos en una hoja en blanco, para mí escribir es volcar el alma y los sentimientos en un mar de letras, para no quedar vacío y desaparecer en el tiempo sin haber dejado huella en este mundo.

lunes, 6 de mayo de 2013

Sentir

Amar, también es resistir con aquella persona cuando crees que la dejaste de amar. Porque los días soleados encierran sombras a la cara opuesta del sol y en cada sombra el viento corre frío entre las ramas y las varillas de castillos que llegan a ninguna parte, pero no hay que olvidar que las dudas son sombras y un paso adelante hay calor, sol y esperanza de nuevo y de nuevo otra vez.

Hay personas que entienden estar juntas, habemos personas que vamos aprendiendo el difícil camino de expulsar la soledad por la compañía, tan acostumbrados nosotros a huir que nos cuesta trabajo quedarnos junto a alguien y pasar el anochecer hasta el atardecer. Pero en el acto mas sincero de nuestro sentir, de nuestro sufrir, sabemos que tarde o temprano antes de morir debemos permanecer junto a esa persona, porque hasta el polvo en el que nos convertimos se junta y descansa con otro polvo y la estrella lejana que parece solitaria destella insistente llamando nuestra atención para no sentirse sola en la muerte, aún cuando las nubes dificulten sus lamentos. Somos polvo, somos uno y todos necesitamos recostarnos en el pecho firme de quien se mantenga estóico al paso de las nubes.

Yo por mi parte viajé cruzando el Atlántico, buscando el aire que daría el sentimiemto de extrañar el crecimiento completo de amar, desear y volver a cobijar con mis piernas las piernas de mi amada; anduve por bosques y ríos, aduanas y vuelos, encima de cipreces con hojas rojas que pareción llamas, anduve por las calles de Sabino y Arana apestando a alcohol y frutos cortados. Yo por mi parte viajé para estar cerca de ella, acercándome las noches solitarias a los palacios de sus muslos. Viajando encontré la lluvia que finalmente me dejaría pensando en ella.

Por las noches despierto, el silencio se ha mantenido caminando insistentemente alrededor de la cama, lo escucho cuando no escucho nada, me mantengo quieto para que no se valla, para que no se espante, para que el latir de mi corazón no lo confunda, yo muero todas las noches me mato a mi y a mi mismo, me entierro y persigno, y cuando estoy a punto de no volver, una mano calida me aferra a la vida y me sostengo entonces con mis múltiples nacimientos cada mañana haciendo esperar para otros intentos mi diario funeral.

Cosa curiosa esto de intentar amar cuando has sido despreciado en tantas ocasiones, despreciado hasta por el mismo desprecio, tan llano ha sido el camino, tan lleno de ofrendas y altares abandonados por doquier, tan larga ha sido la noche, tan ciego por falta de ver, denme una pistola cargada, quiten la red de protección, mantengan alejados a los niños, que suelo jugar al temerario en cada otoño y la bala, la caída, me dejan sólo en el país de nieve.

“Mírenme” Solía decir, “Estoy sólo y orgulloso”, pero de pronto extraño el vaho en mi cuello, añoro palabras que apenas comprendo, recuerdos apenas hechos, acompañado y dejándome acompañar; “Mírenme” les digo, “Ya no soy el que era, las balas terminaron alejando la soledad”.

//DIXO. ~Fernanda Tapia + Fernando Benavides.

martes, 30 de abril de 2013

Deshielo

El estar con alguien ocurre siempre con dificultad, los juglares mintieron, la pasividad del camino era una leyenda en el mundo del centauro, no hay tal cosa como la eterna felicidad, Shakespeare mintió en todo, menos en la calma de la muerte.

Mis palabras se mantienen crudas, recién paridas, pero no por eso menos ciertas, el amor nos arrolla, no tengamos compasión por el, ni miramientos, ni misericordia que el no la ha tenido con nosotros, ni nos consideró en los mil fallidos intentos de acabar con nosotros, ni en los míos ni en los tuyos, todas las veces que no funcionó lo que queríamos que funcionara y no funcionó para mi, ni para aquél que en las tablas de arcilla plasmó su dolor y poca fortuna.

A ti y a mi, nos han roto en dos, nos han aventado a la sal y al fuego, dejándonos ahí hasta que las brasas durmieron el sueño del frío. Pero de pronto, de pronto te das cuenta que hay alguien que te promete felicidad constante, que quizá no la hay, pero que gustosa se avienta contigo al fuego de la noche, camina por el carbón ardiente, se quema contigo, esperando despertar tiznados de experiencia.

Mi corazón de hombre apenas ha nacido, un músculo que tardó en desarrollar, algunos lo mantienen casi muerto, el mío apenas encuentra sentido, no sabe el por qué, ni sabe el amar, se encuentra en sueños con duraznos fuera de época y sabe de cierta manera que la tristeza no dura para siempre, ni el cielo oscuro se queda, mi corazón de hombre apenas entiende, no sabe sentir.

Lo mantuve en un pequeño costal de manta blanca, a cuestas lo llevé en la espalda casi siempre, ahora lo busco, a mi corazón de hombre y no lo encuentro quieto ni en la manta que fue su cobijo, ahora está apenas enraizado, moviénose cada tanto sintiendo amor sin entender lo que antes no sintió.

Me he llenado de letras, me he rodeado de grandes, junto a mi está Hemingway, grande y terco, que bien está atormentado por aquellos a los que le le quitó la vida. Está Fitzgerald doliéndose, con Zelda ardiendo en las llamas del manicomio donde pactaron su separación. Tengo a Márquez que brilla y brilla feliz en un mondo que inventó. Tengo a Baricco que con pocas letras me hace vivir, pero al cerrar el libro, siempre los mundos fantásticos terminan, se mantienen sin aventurarse a la frontera del papel. Ya va siendo hora que empiece a vivir.

El amor no me da para más, soy un tonto que sólo sabe de extremos, que se quema con el frío se congela con el calor de una mujer, hasta que los segundos se detienen, se detienen las personas y los pájaros en vuelo, se detiene el caer de las hojas, entonces, cuando el mundo se detiene es cuando despierto y veo la expresión de los ladrillos antes de ser castillos, rodeo el vuelo emprendido del canario, siento el aire en su camino suspendido, veo el proyectil del cazador a medio entrar en la sien de su presa y me acerco desesperado , para ayudar, para quitar al animal, pero, no puedo, está prohibido mover las cosas cuando el tiempo se detiene, sólo puedo mirar y ver la muerte antes de que suceda. Si, soy un tonto, sólo se usar el amor para detener el tiempo y no olvidarlo jamás.

Hace tiempo que los pastores se olvidaron de nosotros, las columnas construídas quedaron a medio terminar, creímos que no era importante hacer lo que hacían los ancestros y lo hemos olvidado, hemos dejado a Júpiter alejado, las torres de Babel en completa destrucción, Andrómeda y sus cadenas en cantos sin cantar, y a Jesús, pobre, lo hemos dejado en la cruz, Dios se ha olvidado de nosotros.

Yo nací con un nudo gregoriano en la garganta, nací sin puentes que cruzaran el Sena o el Tamesis, yo nací con prisa destrozando la costilla de mi madre, me guardé en la soledad aunque la desprecio, huyo de mis huídas, de mis miedos, siento frío en la oscuridad, anhelo el sol, pero no sé en que dirección encontrarlo, sólo adivino las flores por el tacto, soy ciego todo el tiempo, alguien debía de ayudarme, que me entienda que no aleje el calor de su persona y se mantenga a mi lado, que me ceda un poco de su tiempo, de sus segundos de sus silencios que me comprenda sin hablar, ella que tanto quiere saber, que tanto quiere confesar, aprendí el lenguaje de los mudos con los sentimientos que no necesitan palabras para describirse, no me pidas que describa lo que siento por tí, traicionaría mis secretos. Los sentimientos que nunca fueron con alguien mas, encontraron prisa por ser enterrados. Me gusta el silencio, pero necesito el calor.

Estamos a medio deshielo, no sabemos lo que sigue al descarche, ignoramos el terminar de las gotas en su caprichoso andar, estamos en medio del deshielo, es mediodía, medio amamos y medio odiamos, nos ignoramos, nos medio matamos y medio sobrevivimos, medio vivimos, estamos a medio deshielo.

El amor no es algo bonito, es algo fuerte, le dije a Lissette un día que resultamos victoriosos de alguna batalla como las que acostumbramos tener, catastróficas, extremas, sin piedad ni cuartel que quede en pie, resultamos vivos aun cuando nos apuntamos a la cabeza, en el pecho, los testículos, ovario y corazón, no creímos que sobreviviríamos, sobre todo cuando la batalla duró los cien años que dura una noche y cuando el agua del río dejó su andar para dejar el camino desierto esperando los recuerdos, no fue así. El amor no es algo bonito, es algo fuerte, le dije a Lissette mientras nos lamíamos uno al otro las profundas heridas

Tengo una opinión única del amor, una idea certera de como da vida y como la quita y como puede hacerlo en un sólo día, sé que el amor no es calma, no es una acuarela de flor, es movimiento, es la flor real, las raíces, su tierra, el bello perfume y la mierda que la rodea, el amor no es la fotografía de una pareja mirando al mar, es el camino que tuvieron que cruzar para llegar, es el deseo, pero también la falta de éste, para que vuelva a surgir.

El amor no es un corazón, sino la sangre que lo nutre, lo cansa y lo alienta a seguir, no es una ciudad construida sino las ideas, los actos, los muertos que tuvieron que caer para mostrarla.

Ten un amor que te mate, que te enferme y te cure, que te cure en agonía eterna, que es estar en una relación con gozos, placeres y penitencias, engaña a tu pareja con tu soledad y a tu abandono engáñalo con tu pareja, manténte vivo pero siempre al borde de la muerte para saberte afortunado. Escribe, si no en papel, en tu pecho y memoria, escribe todo y cada línea dedícala a ella o a el, cada inspiración y cada momento de odio dedícaselo, y no tengas temor de hacerlo, amar tambien es odiar, como el día también es la noche.

Ten un amor que te mate y mata sin piedad, consuela y nunca te compadezcas ni arrepientas, que la terquedad de la verdad hará que aquello que no creías, resucíte al tercer día. A veces me da por las nubes, a veces por las tumbas, a veces me aparezco ante ella y la cuido con verla, a veces la desaparezco en reproches. Ten a una mujer que sea todo, porque si no es todo, entonces es nada.

Me gusta que sea mi diosa, me gusta ser su dios, disfruto ser escarabajo, serpiente o regazo, disfruto ser el motivo de su despertar y su completa frustración. Ella es todo, y yo, todo lo que esperé, todo lo que odio, ella es las mil putas que no me cansan y los brazos de mi refugio, ella es la novia que sabe ser amiga y la amiga que por los domingos suelta su sostén y muestra la culminación de sus pechos, el camino de los montes, la noche tranquila, si quieres tener un gran recuerdo, deja a tu pareja el primer día de felicidad y no vuelvas a verla jamás, así siempre tendrás un eterno primer día. Si quieres una vida, una cripta al lado de ella, un lenguaje secreto y mirada siamesa, entonces abre tu torso, brota tu sangre y siembra un jardín de tí con las lágrimas de ella, en algún momento se sabrán dioses y esclavos uno del otro. Su cuerpo será la ciudad y sus nalgas, templos, las manos, campos fértiles de trigo y la vista será el viento que mantenga su movimiento.

Sean dioses, iglesias y humanos, algún día sabrán que el amor no es algo bonito, es algo fuerte.

//DIXO. ~Fernanda Tapia + Fernando Benavides.

miércoles, 24 de abril de 2013

Soledad y Abandono



Estoy en medio de la nada, en un hotel que es casi nada, o es todo lo que tengo, que es nada.

Caigo aquí porque caí, porque uno suele caer siempre que camina, es el precio de caminar, caer de vez en cuando, solo que unos caemos más que otros. Yo por ejemplo, caigo en la habitual nada, en medio de la desolación de las preguntas, las habituales, las de la soledad y las del por qué uno abandona todo por la nada. Es por estupidez. Pero uno no puede negar lo que es ni lo que tiene. Yo no tengo nada más que mi estupidez que usualmente me acompaña a todos lados.

Estoy harto de lastimar, cuando lastimo, por regla también me lastimo, quizá para no parecer un dictador o un eterno vencedor entre los maldecidos en el sopeso de la soledad, Lissette me decía que siempre que discuto quiero ganar. Esa suposición siempre me pareció absurda, carente de coherencia, todos siempre queremos tener la razón, o creemos tenerla. Nadie entra en una discusión a sabiendas que su pensamiento es erróneo. Si nos aventuramos con los guantes a la primera campanada del asalto, es porque confiamos en lo que decimos, no conozco a ningún sparring de la discusión que empiece a hablar sólo para perder, a nadie le gusta perder, pero también cansa en la vida, el ganar.

Siempre da sentimiento desértico el saber que uno no pertenece a nadie, uno necesita saberse protegido por el pensamiento de alguien, la soledad nos va bien a muchos, pero incomoda el alma, incomoda todas las mañanas que no vas a despertar acompañado, incomoda el silencio que deviene del respiro profundo de una mujer a tu lado, abrazándote, sintiéndote propiedad de alguien, para que en la caja fúnebre pueda haber una leyenda en madera que rece: “Aquí yace un gran pendejo, que al menos fue afortunado”.

Qué necesidad la de nosotros de saber que alguien piensa en nosotros. Qué necesidad de lastimar. Qué necesidad de vivir por siempre.

No quiero una mujer de papel, pero temo a las de hierro; no quiero una virgen, pero no puedo lidiar con los fantasmas de los pasados que no son míos. Soy inmaduro y puedo dormir en una banqueta en el pueblo donde no ha llegado ni el nombre que le asignaron, sólo no me quiten la memoria, que quiero vivir para contar cada tropiezo que tengo, para quien lo quiera escuchar, para quien lo quiera leer.

Me gusta el Whisky, esa es una máxima que se termina al sonido del licor con los hielos, Soy un hombre de letras o intento serlo, a veces en un escueto intento. Soy un hombre de sueños y no soy suficiente hombre para una mujer, ni hay mujer que quiera mantenerse con un hombre de letras y de sueños; porque siempre somos de extremos, nos mantenemos a la deriva, y cuando estamos a la deriva volteamos al cielo buscando los relámpagos de una tormenta. Nos sentimos cómodos escribiendo a los pies de un pararrayos que nos tenga con el culo hecho un nudo. No somos para cuestionarnos, sino para cuestionar, somos lo más complacientes, más aún con uno mismo. Creemos ciegamente en lo que hacemos y queremos que los demás lo hagan y cuando nos preguntan de nuestro futuro, nos vamos vueltos polvo. Somos polvo, tampoco queremos estar solos, pero lo estamos.

Mírenme, aquí me tienen encerrado en las lluvias que recuerdo, esperando a que me llegue la suerte y no me atrevo a asomar la cabeza por la ventana, temo ser encontrado y temo morir sin que alguien venga y ponga una carta de amor a mis pies fríos y blancos, sin tierra que andar ni pasos pendientes. Mírenme, nadie viene a mi encuentro, no han sido suficientes las palabras de amor para nadie, ni han sido calurosos los abrazos, no despiertan curiosidad mis ausencias, se cubren con nuevas compañías las promesas que no eran tan serias y que iban dirigidas a mí.

No hay calma en las canciones, ni los automóviles dejan de pasar a las puertas del hotel de mala muerte donde estoy, y que suelen ser los lugares donde mejor escribo, donde mejor me dejo ir, donde los fracasos se forman para que me los tire de uno por uno, y ellos me dejen un par de billetes en la cabecera de la cama. Todos los fracasos que me visitan me dicen: “Tienes una puta suerte”, pero yo no sé si es una puta buena suerte o una suerte de la mierda, sólo sé que de vez en cuando, cuando llueve arena, los fantasmas me visitan y me susurran al oído sus silencios.

Duerme mi amor, duerme que ya no te molestaré más. Duerme tranquila, que mi intranquilidad se mantendrá inquieta, pero lejos de ti. Duerme gran desamor, quédate quieta a la orilla de la cama y no caigas en el precipicio de la noche, que es donde estoy, y desde donde te grito que no vengas, que aquí hay pisadas de sangre, olvidos y descuidos. Aquí en el precipicio sólo se encuentra fuerza para gritarte, gran desamor, que te mantengas alejada de la orilla, hazte al centro de tus planes, mantente estudiando para evitar estar aquí. Y si quieres acercarte, sólo escucha mis palabras pero no te atrevas a venir, porque no es un lugar lindo, hay sonidos de Dante y no se duerme con tranquilidad, aléjate del abismo, porque la oscuridad es sobre todo, muy mía.

¡Ah qué ganas de volar!, que ganas de tomar la mochila e irme, de decirle a Grettel: “sígueme” y que me siga por el resto de mi aventura, como sé que lo hará.

¡Qué ganas de ser viento, de ser agua, de ser cielo! ¡Qué ganas de ser de alguien, de ser de todos los días, de mantenerme muy vivo para recibir la bella muerte con el primer silencio del mundo! ¡Qué ganas de inventar las reglas de nuevo! ¡Qué ganas de olvidar, sí, qué ganas de olvidar, qué ganas de no recordar lo que tanto duele! ¡Qué ganas de poder cabalgar sin sentido ni temor! ¡Qué ganas que te vayas con todo el dolor que me causaste! ¡Qué ganas de no haberte escuchado nunca en tus confesiones más sinceras, en las que creías que nos acercábamos y que en realidad nos alejábamos!

Pero no soy lo que quiero, ni mis ganas son deseos que se puedan cumplir, porque al fin estuviste y al fin me dijiste todo lo que creías que nos mantendría juntos, pero mira, ahora estoy derrotado en la tierra roja. Al fin ganaste, al fin fuiste importante y me diste profundo. Al final no te podré olvidar. Al final no te quedaste como prometiste que lo harías. Al final fuiste una buena intención y yo terminé siendo tu abandono.

¡Qué ganas de ser viento y qué veles en mí el resto de tu vida!

Somos tan inconscientes,  que al extender los brazos, tiramos de los pilares que nos cobijan de la intemperie. Somos tan absurdos, que no sabemos amar, pero queremos hacerlo. Somos tan ciegos que no vemos, pero sentimos que es aquello que no sabemos que nos mantiene hiriendo y mantiene a las demás personas hiriéndonos. Porque seamos sinceros, yo te he causado daño, mucho de ello porque tus resoluciones eran actos vandálicos y en otras ocasiones eran genocidios, somos tan hirientes, que el otro responde igual o quizá no.

Quizá fuimos amorosos y no lo vimos, ni vi tu amor ni tú el mío, a veces siento que soy de la nada y soy todo contigo. A veces sé que esto no está bien, pero quiero volver, porque sin ti soy silencios y contigo soy preguntas, soy penas y soy alegrías, soy todo el amor y todo el odio, soy todo lo que quieres que sea y aquello que no quieres. Porque querías todo de mí y en mi todo hay noches, hay días, hay huidas y disculpas, pero sobre todo, hay esperanzas por encontrar algunas palabras y con un poco de suerte, unas cuantas rimas.

//DIXO. ~Fernanda Tapia + Fernando Benavides.