El estar con alguien ocurre siempre con dificultad, los juglares mintieron, la pasividad del camino era una leyenda en el mundo del centauro, no hay tal cosa como la eterna felicidad, Shakespeare mintió en todo, menos en la calma de la muerte.
Mis palabras se mantienen crudas, recién paridas, pero no por eso menos ciertas, el amor nos arrolla, no tengamos compasión por el, ni miramientos, ni misericordia que el no la ha tenido con nosotros, ni nos consideró en los mil fallidos intentos de acabar con nosotros, ni en los míos ni en los tuyos, todas las veces que no funcionó lo que queríamos que funcionara y no funcionó para mi, ni para aquél que en las tablas de arcilla plasmó su dolor y poca fortuna.
A ti y a mi, nos han roto en dos, nos han aventado a la sal y al fuego, dejándonos ahí hasta que las brasas durmieron el sueño del frío. Pero de pronto, de pronto te das cuenta que hay alguien que te promete felicidad constante, que quizá no la hay, pero que gustosa se avienta contigo al fuego de la noche, camina por el carbón ardiente, se quema contigo, esperando despertar tiznados de experiencia.
Mi corazón de hombre apenas ha nacido, un músculo que tardó en desarrollar, algunos lo mantienen casi muerto, el mío apenas encuentra sentido, no sabe el por qué, ni sabe el amar, se encuentra en sueños con duraznos fuera de época y sabe de cierta manera que la tristeza no dura para siempre, ni el cielo oscuro se queda, mi corazón de hombre apenas entiende, no sabe sentir.
Lo mantuve en un pequeño costal de manta blanca, a cuestas lo llevé en la espalda casi siempre, ahora lo busco, a mi corazón de hombre y no lo encuentro quieto ni en la manta que fue su cobijo, ahora está apenas enraizado, moviénose cada tanto sintiendo amor sin entender lo que antes no sintió.
Me he llenado de letras, me he rodeado de grandes, junto a mi está Hemingway, grande y terco, que bien está atormentado por aquellos a los que le le quitó la vida. Está Fitzgerald doliéndose, con Zelda ardiendo en las llamas del manicomio donde pactaron su separación. Tengo a Márquez que brilla y brilla feliz en un mondo que inventó. Tengo a Baricco que con pocas letras me hace vivir, pero al cerrar el libro, siempre los mundos fantásticos terminan, se mantienen sin aventurarse a la frontera del papel. Ya va siendo hora que empiece a vivir.
El amor no me da para más, soy un tonto que sólo sabe de extremos, que se quema con el frío se congela con el calor de una mujer, hasta que los segundos se detienen, se detienen las personas y los pájaros en vuelo, se detiene el caer de las hojas, entonces, cuando el mundo se detiene es cuando despierto y veo la expresión de los ladrillos antes de ser castillos, rodeo el vuelo emprendido del canario, siento el aire en su camino suspendido, veo el proyectil del cazador a medio entrar en la sien de su presa y me acerco desesperado , para ayudar, para quitar al animal, pero, no puedo, está prohibido mover las cosas cuando el tiempo se detiene, sólo puedo mirar y ver la muerte antes de que suceda. Si, soy un tonto, sólo se usar el amor para detener el tiempo y no olvidarlo jamás.
Hace tiempo que los pastores se olvidaron de nosotros, las columnas construídas quedaron a medio terminar, creímos que no era importante hacer lo que hacían los ancestros y lo hemos olvidado, hemos dejado a Júpiter alejado, las torres de Babel en completa destrucción, Andrómeda y sus cadenas en cantos sin cantar, y a Jesús, pobre, lo hemos dejado en la cruz, Dios se ha olvidado de nosotros.
Yo nací con un nudo gregoriano en la garganta, nací sin puentes que cruzaran el Sena o el Tamesis, yo nací con prisa destrozando la costilla de mi madre, me guardé en la soledad aunque la desprecio, huyo de mis huídas, de mis miedos, siento frío en la oscuridad, anhelo el sol, pero no sé en que dirección encontrarlo, sólo adivino las flores por el tacto, soy ciego todo el tiempo, alguien debía de ayudarme, que me entienda que no aleje el calor de su persona y se mantenga a mi lado, que me ceda un poco de su tiempo, de sus segundos de sus silencios que me comprenda sin hablar, ella que tanto quiere saber, que tanto quiere confesar, aprendí el lenguaje de los mudos con los sentimientos que no necesitan palabras para describirse, no me pidas que describa lo que siento por tí, traicionaría mis secretos. Los sentimientos que nunca fueron con alguien mas, encontraron prisa por ser enterrados. Me gusta el silencio, pero necesito el calor.
Estamos a medio deshielo, no sabemos lo que sigue al descarche, ignoramos el terminar de las gotas en su caprichoso andar, estamos en medio del deshielo, es mediodía, medio amamos y medio odiamos, nos ignoramos, nos medio matamos y medio sobrevivimos, medio vivimos, estamos a medio deshielo.
El amor no es algo bonito, es algo fuerte, le dije a Lissette un día que resultamos victoriosos de alguna batalla como las que acostumbramos tener, catastróficas, extremas, sin piedad ni cuartel que quede en pie, resultamos vivos aun cuando nos apuntamos a la cabeza, en el pecho, los testículos, ovario y corazón, no creímos que sobreviviríamos, sobre todo cuando la batalla duró los cien años que dura una noche y cuando el agua del río dejó su andar para dejar el camino desierto esperando los recuerdos, no fue así. El amor no es algo bonito, es algo fuerte, le dije a Lissette mientras nos lamíamos uno al otro las profundas heridas
Tengo una opinión única del amor, una idea certera de como da vida y como la quita y como puede hacerlo en un sólo día, sé que el amor no es calma, no es una acuarela de flor, es movimiento, es la flor real, las raíces, su tierra, el bello perfume y la mierda que la rodea, el amor no es la fotografía de una pareja mirando al mar, es el camino que tuvieron que cruzar para llegar, es el deseo, pero también la falta de éste, para que vuelva a surgir.
El amor no es un corazón, sino la sangre que lo nutre, lo cansa y lo alienta a seguir, no es una ciudad construida sino las ideas, los actos, los muertos que tuvieron que caer para mostrarla.
Ten un amor que te mate, que te enferme y te cure, que te cure en agonía eterna, que es estar en una relación con gozos, placeres y penitencias, engaña a tu pareja con tu soledad y a tu abandono engáñalo con tu pareja, manténte vivo pero siempre al borde de la muerte para saberte afortunado. Escribe, si no en papel, en tu pecho y memoria, escribe todo y cada línea dedícala a ella o a el, cada inspiración y cada momento de odio dedícaselo, y no tengas temor de hacerlo, amar tambien es odiar, como el día también es la noche.
Ten un amor que te mate y mata sin piedad, consuela y nunca te compadezcas ni arrepientas, que la terquedad de la verdad hará que aquello que no creías, resucíte al tercer día. A veces me da por las nubes, a veces por las tumbas, a veces me aparezco ante ella y la cuido con verla, a veces la desaparezco en reproches. Ten a una mujer que sea todo, porque si no es todo, entonces es nada.
Me gusta que sea mi diosa, me gusta ser su dios, disfruto ser escarabajo, serpiente o regazo, disfruto ser el motivo de su despertar y su completa frustración. Ella es todo, y yo, todo lo que esperé, todo lo que odio, ella es las mil putas que no me cansan y los brazos de mi refugio, ella es la novia que sabe ser amiga y la amiga que por los domingos suelta su sostén y muestra la culminación de sus pechos, el camino de los montes, la noche tranquila, si quieres tener un gran recuerdo, deja a tu pareja el primer día de felicidad y no vuelvas a verla jamás, así siempre tendrás un eterno primer día. Si quieres una vida, una cripta al lado de ella, un lenguaje secreto y mirada siamesa, entonces abre tu torso, brota tu sangre y siembra un jardín de tí con las lágrimas de ella, en algún momento se sabrán dioses y esclavos uno del otro. Su cuerpo será la ciudad y sus nalgas, templos, las manos, campos fértiles de trigo y la vista será el viento que mantenga su movimiento.
Sean dioses, iglesias y humanos, algún día sabrán que el amor no es algo bonito, es algo fuerte.
//DIXO. ~Fernanda Tapia + Fernando Benavides.