Se enamoró de ella la quinta vez que la había visto, lo estaba decidiendo justo ahora, que era la quinta vez. Tenías que verla cruzar la calle, ¡diablos! era una chica preciosa, parecía una princesa de cuento, del tamaño del dragón del cuento y tan valiente como el príncipe de ese cuento, quiero decir, ella sola era todo el puto cuento de hadas enterito.
Ella se enamoró de él la segunda vez que se vieron, fue en ese bar-karaoke, él le cantó esa canción de Flans, Veinte Millas. Ahí fue donde ella dijo: "No canta nada y se atrevió, ¡uh, qué hombre!".
Ahora ella lo había visto y cruzaría la amplia avenida para que finalmente se abrazaran enamorados. Ella sólo lo miraba a él. Pero él pudo observar un Renault rosa que iba a toda velocidad, y ella se atravesaba, el auto no parecía querer frenar, ella no parecía ver el auto y él se preocupó porque... él la amaba.
El auto seguía directo a ella, entonces sacándo fuerzas de no sé donde, él brincó para evitarlo, fue un salto inmenso, el auto continuaba directito hacia ella y justo cuando se elevaba para atraparla, se atravesó un oficial de la policía montada... que nadie esperaba que saliera en esta historia.
El auto salió directo a atropellar a la chica, el conductor observó a la chica, el enamorado también observó a la chica y no pregunten cómo, pero el conductor del Renault rosa viró... y la chica se salvó.
Entonces ellos se abrazaron enamorados. Y cómo esta es una historia de amor, el oficial de la policía montada les prestó el caballo para que se fueran rumbo al horizonte, como un príncipe y una princesa.
//KCT Grabado/ Historias del Amor y la Velocidad: Veinte Millas.
~Abel Membrillo.
Ésta [vida] es una obra de ficción, los hechos y/o personas mencionados en este relato no tienen relación alguna con eventos actuales, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia [o no].