Bitácora del Capitán
Domingo 11 de Abril de 2004
Y así de pronto, me doy cuenta de lo difícil que me resulta vivir. Porque no se trata de dejar pasar los días hasta que Dios o el destino decidan que tu tiempo se acabó, ojalá fuera así de sencillo, se trata en cambio de despertar y querer aprovechar hasta el último segundo de ese día, se trata de ir a dormir anhelando que el siguiente día llegue para poder disfrutar cada uno de sus minutos, se trata de sentir la vida con tanta intensidad que sabes que cada hora que pasa dejará una marca tan profunda en tu piel que será imposible de borrar. Y ahora que al final entendí que me queda toda esa vida por vivir, que deseo de verdad vivir, me duele que no estés a mi lado.
Mi vida jamás había sido complicada.
Creí que todo en mi vida estaba bajo control, mis necesidades básicas estaban cubiertas. Y de repente llegaste tú y todo empezó a cambiar, no realmente cuando te conocí, sino cuando te perdí.
Necesidades básicas como comer y dormir dejaron de ser importantes, y la necesidad de afecto creció de manera impresionante, de repente necesité que alguien me abrazara y me dijera que todo iba a estar bien.
Pero no había nadie.
Y tuve que recurrir a mi lado razonable, ese que me decía que no expresara mis sentimientos y que no entregara mi corazón, porque podrían rechazarlo y tirarlo a la basura; ese lado razonable que ahora me dice: Te Lo Advertí.
Antes de atreverme a decirte lo que sentía por ti, consulté con varias personas y todos me decían que te lo dijera, que cualquier mujer se sentiría honrada de que yo la amara, hubo alguien que me dijo que nadie rechazaría a un hombre tan bueno como yo.
Y yo le creí.
Mi ego empezó a creer que yo era el mejor hombre del mundo. Que el pasado no importaba siempre y cuando ofreciera un futuro mejor. Que todo el amor que yo sentía bastaba para compensar todo lo demás.
Y mi corazón dejó de ser un músculo que distribuía la sangre por todo mi cuerpo para convertirse en un baúl de emociones y sentimientos que luchaban por querer salir.
Pero mi cerebro se escudaba en el miedo a perderte y obligaba a mis labios a callar. Pero por las noches, cuando mi cerebro dormía mi corazón invadía todos mis pensamientos llenándolos de sueños e ilusiones. Y cuando mi corazón estaba tan lleno que si no lo abría iba a reventar, lo dije y durante algún tiempo fui el hombre mas feliz de la tierra. Y tú me escuchaste, sin juzgar. ¡Cómo no amarte sólo por eso!
Pero dijiste que no.
Y después de no se cuantos días de dolor y confusión mi lado razonable volvió a tomar el control y he vuelto a ser adulto otra vez. Aún me duele -y creo que siempre me dolerá- que me hayas rechazado, pero ahora ya no te culpo, ni me culpo a mí por haberte dicho que te amaba.
Siempre creeré que hice lo correcto. Aunque ahora sé que ya nada volverá a ser igual. Mi vida tomará un camino distinto al tuyo, yo volveré al lugar que dejé por querer vivir un sueño que terminó de la manera mas cruel que pude haber imaginado.
lunes, 31 de mayo de 2010
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