Desperté con esa sensación de que el día sería algo pesado; pero no era el día, el pesado soy yo. Pavo, el relleno del pavo, tamales, espagueti, puré, galletas, pan blanco y coca cola. Porción doble para mi, por favor.
Extrañe de golpe esas épocas de pasta y vino blanco, sentados en el suelo mientras Luz Cazals nos
Me meto a bañar y el agua fría hace que olvide todo y quiera usar solamente esos cinco minutos que los medios de comunicación nos están inculcando a usar, como si de un Big Brother se tratara.
Me envuelvo en mi bata de baño, regalo de mis sobrinos en mi pasado cumpleaños, y siento que es el mejor regalo que me han hecho, cumple las funciones de una toalla normal y evita que salga medio desnudo del cuarto de baño hasta mi recamara, lo cual después del peso que he ganado, es también un regalo a la vista.
No quiero vestirme. ¡Es domingo por Dios!, ¿que de malo hay en andar en bata de baño todo el día?. Esta bien, me visto, pero no me peinaré, de eso nada.
Huevos revueltos, frijoles refritos, tortillas de harina y medio vaso de coca cola, Hawai 5-0, episodio 1.
No es un día especial, un domingo cualquiera, solamente quiero recostarme en el sofá y ver una película tras otra. Permanencia voluntaria.

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De allá pa'cá