Muchas cosas vinieron a mi mente mientras veía Pequeñas Voces, desde la magnífica La Tumba de la Luciérnagas de Isao Takahata, Voces Inocentes de Luis Mandoki, el promocional Niños Incómodos y hasta las caricaturas de Betty Toons.
Pequeñas Voces, al igual que La Tumba de las Luciérnagas y Voces Inocentes, nos presenta los horrores de la guerra desde el punto de vista de un niño (cuatro, en éste caso). La única diferencia es que ésta película, a modo de documental, está narrada por los mismos supervivientes a esos horrores.
Muchas veces me he quejado del hecho de utilizar niños presentandolos en situaciones cotidianas de los adultos, ya que me parece un recurso efectista pero, cómo dice Alvaro Cueva (crítico de televisión, con respecto al Spot Niños Incómodos): es la Lección Número 1 del Seminario sobre Rating.
Pero no se puede negar la realidad.
Pequeñas Voces nos presenta, la historia de cuatro niños colombianos, su sencilla vida en el campo, la convivencia con la familia, la escuela, los amigos, las mascotas, el trabajo. Pero también nos muestra la situación de los miles de desplazados en Colombia, los niños reclutados tanto por el ejército como por la guerrilla y obligados a entrenarse en el uso de armas y tácticas militares, los desaparecidos, los muertos, los heridos, el miedo, la separación de las familias, en pocas palabras: la vida diaria de un país en guerra.
Y como si no fuera suficiente escuchar de las mismas voces de estos pequeños, todo el dolor que tuvieron que vivir, la película está completamente elaborada a partir de los dibujos que los mismos niños hicieron, lo que le dá un aire bastante inocente a todo ese horror.
Tristemente promocionada como: "Primera Película Colombiana en 3D", cuando sus mejores atributos son otros, muchos otros, Pequeñas Voces es un grito a viva voz que hacen los niños, en espera de que los adultos que los dirigen volteen a verlos y les ofrezcan la vida digna a la que tienen derecho.
Debo admitir que me enamoré de los personajes, me hicieron añorar la sencilla vida del campo, admiré la fortaleza que reflejan en sus pequeñas voces a pesar de la tragedia que viven día a día. Pasé media película con un nudo en la garganta y los puños apretados de rabia al darme cuenta de cómo por acción u omisión estamos destruyendo la inocencia infantil.
Mención aparte merece el maravilloso Soundtrack elaborado por Songo Studio.
"Todas las fuerzas que tengan un arma siembran terror,
así no quieran sembrarlo en la vida, pero siembran terror."









































































Geniales reflexiones
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